Vida y Muerte
Que no advierta que claudico ante su cuerpo
y que mis venas afloran cual famélicas serpientes.
Se asfixia la vida y se libera el infierno.
Se propaga el arrebato como aceite candente.
Puños cerrados denuncian deseos,
infiernos dantescos mutando el sudor.
Que no advierta la sangre usurpando mi vientre,
ni la heroica lujuria devorando al pudor.
Son sus ojos donde muero.
Es su cuerpo donde renazco.



Comentarios
salud!
Pepe
los poemas que comienzan con un "que" traen algo bajo el ala... jaja.
Gracias por pasar y por tu comentario!
Me alegra que te haya gustado.
Caro
La carne y el espíritu siempre se debaten un espacio en la vida.
Encantado con leerte.
Serge.
Caro