Sauce Llorón
Del río nace la sombra acongojada de tu estampa. Si supieran que las aguas debían su caudal a tu desdicha… Impasible tristeza que invita a admirarte de lejos. Disculpa mi inocencia, que por niña solo entendía de ensueños, de imposibles, de fantásticas utopías. Para mí, tus lágrimas verdes dibujaban enormes puertas, portones de infinitos reinos, senderos hacia otras tierras. Tus raíces abrían caminos hacia tesoros ignorados. Era tu lecho las alas de blancos caballos alados. Te miraba, triste sauce, incapaz de ver tu pena. Te rodeaba con mis brazos, bebiéndome tu belleza. Hoy entiendo de tu duelo, solo allí, mirando el río… Quién supiera qué abandono echó raíces contigo.






