Si te veo, existes…
Si te veo, existes. Es cuando quedas atrás, allí, cuando te pierdo de vista, que desapareces. O te transformas. Eras un árbol ante mis ojos y luego, en un segundo… podrías salir corriendo, abrir tus enormes ojos, susurrarle secretos a tus hojas. Podrías desaparecer. Podría no haber nada. Como una hoja en blanco. Sé que si te veo, existes. Y luego… también lo sé. Todo cambia. Era mi secreto. Nadie lo entendería. Pero ¿sabes? Si me giraba rápidamente, como queriendo ganarle al tiempo, todo volvía a aparecer. La magia estaba en mis ojos. Tenían el poder de traer el pasado al presente.







