
Las hay que salvan
y otras que se anudan en la garganta.
Las hay inofensivas
y otras que detienen el flujo.
Hay quien las despliega
y quien las oculta.
Hay quien suplica por ellas
y quien espera un milagro.
Hay quien sin demandar ser auxiliado,
recibe la gracia de encontrar una en su mano.
Esa soy yo...
y otras que se anudan en la garganta.
Las hay inofensivas
y otras que detienen el flujo.
Hay quien las despliega
y quien las oculta.
Hay quien suplica por ellas
y quien espera un milagro.
Hay quien sin demandar ser auxiliado,
recibe la gracia de encontrar una en su mano.
Esa soy yo...
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