

Que me perdonen los poetas,
arcángeles de mis versos.
Que me absuelva por siempre Dante
para no caer en su infierno.
Que me permita Bradbury
llenar de huellas
el último orejón del tarro.
Y que Poe me libere de la compañía
amurallada de su negro gato.. .
No es el amor que me inspira,
ni la pasión, ni el tormento.
Es la sucia prostituta
que me lame los recuerdos.
Persuado a sus instintos,
ignorando su presencia.
Mas se inclina ante mis piernas
suplicando a mi inconsciencia.
Su integridad es de santa.
Fidelidad absoluta.
Me molesta,
me condena,
me esclaviza a la cordura.
Oh Memoria maldita!
Liberame del pasado!
Llevate contigo
a lo que debe ser enterrado.
Borra de mi rostro
el dolor de haber llorado.
Desincrusta las caricias
de algún hombre equivocado.
Mas no crees de mi un espectro.
Todavía dejame pensarlo... .
Si te anulo de mi vida,
también a él lo habré olvidado... .
Que me perdone mi madre
por cuestionar su juicio... .
En verdad, mi memoria
me adjudica el permiso
de comenzar cada día
declamando un grito
de
LIBERTAD!