Milagro Escarlata
No demanda que me luzca en mi vestido de piel.
Tan especial su dulzura,
que me ha cubierto de rojas sedas.
De un trigal, una pradera
y de mi yermo, él, bendito rocío.
Porque moría siendo espiga
bajo un sol indiferente.
Posó su mano en mi frente
y con cariño me bendijo.
Se ha convertido en viento
elevando mi figura.
Sus manos...,
algodones escarlatas de ternura.
Volverán las primaveras
que tal vez no sean mías.
Milagro en el árido yermo
donde la espiga muda
su destino por vida.
Tan especial su dulzura,
que me ha cubierto de rojas sedas.
De un trigal, una pradera
y de mi yermo, él, bendito rocío.
Porque moría siendo espiga
bajo un sol indiferente.
Posó su mano en mi frente
y con cariño me bendijo.
Se ha convertido en viento
elevando mi figura.
Sus manos...,
algodones escarlatas de ternura.
Volverán las primaveras
que tal vez no sean mías.
Milagro en el árido yermo
donde la espiga muda
su destino por vida.



Comentarios
sentía la necesidad de contestar tu hermoso poema con otro.
Cuando alguien nos declara abiertamente tanto afecto, es imposible, (por lo menos para mí), ignorar sus sentimientos.
A tí te doy las gracias por abrirme tus brazos y tu corazón!
Caro