27.11.09

A CAMBIO DE SU PAZ



Hiena en la noche de luna en sus ojos.

¡Atrápame!

(Corre la fiera.
Acosada por el reflejo que me alcanza.
Negros y oros me abrazan,
pretendiendo sofocarme).

Hierba que te inclinas
copulando con la prisa.
Sin dejar huellas, no...,
sin dejar huellas.

Fallecen las lucen aplacando su brillo,
sabiendo que llegaré.
Entrégame si quieres al olvido de su memoria.
Reiré,
y al despertar volverá a recordarme.

Yo hiena, nunca cobarde.
¡Rétame a morir por el!
Armate de odio,
porque ni todos los demonios
podrán separarme de su lecho.
Firmaré mi nombre en su pecho
y usurparé sus manos.

¡Tómame!

Hazme llorar sin consuelo.

¡Dejalo ir!

A cambio, te ofrezco mis ojos.
Luna, ciégame al llegar tu amante.
Mientras os escuche lamentarse
por ser tu luz y él, el aire
elevaré mi grito al cielo.
Gemiré tan fuerte como puedo
para engañar al amo del perjurio.

Hiena en la noche de luna en su alma.

De cobardía me ha hechizado.
Oculta mi piel en la caverna
que me verá perecer.
Y en el atardecer,
incinerará mi vista.
Lloro, clamo, grito tu nombre
obligando al pasado
a renacer en su tumba.

Hiena en la noche sin luna.
Sola en la oscuridad.
¡Déjalo ir en libertad!
.

3 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Que poemas tan hermoso.. me quedo con el verso hiena de la luna..

Saludos fraternos de siempre..
con el abrazo inmenso..

Que tengas un feliz fin de semana.. Suerte en todo..

Daniel dijo...

Excelente poesía con un ritmo atrapante que no permite pausas al disfrute de leerla.

Avecilla, me ha encantado tu poesía y la estupenda imagen de la hiena como liberadora de tu angustia de amar.

Un abrazo para vos.

Daniel (cipres1957)

pepe dijo...

Dejarlo ir, a cambio te ofrezco mis ojos. Eso es bondad ¡ y fe