11.8.09

SI ES POSIBLE


Guarda piel...,
para cuando los besos
ya no despierten
en tu boca tibia,
en mi amanecer.

Guarda piel...,
de la que respeta
el silencio
que se esconde
en los rincones
de mi sien.

Guarda piel...,
para cuando mis huesos
se unan al lodo
que lo lleva todo,
hasta mi querer.

Guarda piel...,
para llevarla a mis manos
y acariciarla
con mis humedades
color pastel.

Y guardame
tus nostalgias
que me permiten nacer
en lo que quede de piel
en lo que quede,
de ti.

DIEZ PUERTOS


Me arropan las velas blancas
que se pierden en el mar.
Un vals difuso entre sombras.
Diez puertos dispuestos
a arrebatarme el ancla
de la razón.
Naufrago,
sobre oscuros maderos
que golpean tus costas.

De mi carabela
aún quedan las telas
que nadan conmigo.
Yo sirena.
Tus manos,
los muelles
de mis sentidos.

Gaviotas, tus besos.

Un sol considerado.
Faro a media luz
ante una tormenta
de estrellas.
Olas que me han
de mecer
hasta entregarme
a tus brazos.

Fiel ocaso.

Testigo de las aguas.
De los remolinos
que nos arrastran
al punto muerto
de los fondos
que aguardan.

He atracado
en diez puertos.
Mi desnudez,
mi barca
y mi alma
tu vida.

10.8.09

TODAVIA QUEDA TANTO...


Tanto por decir.

Inevitablemente
caigo en el abismo
de la inteligencia.
Del verbo mal conjugado.
Del tiempo pasado,
de la lágrima que derrota
al temido gladiador
de un futuro imperfecto.

Tanto por sentir.

Inexplicablemente
la coherencia puede mas
que el sentimiento.
Una bala atormentada
puede mas que el
corazón.
Mil poemas se reducen
a cenizas
si se elevan dos almas
a los brazos de la pasión.
Pudo mas la razón.

Tanto por callar.

Cuando me sueltas de la mano.
Ante caminos encontrados,
ya no puedo pensar.
Y me quedo consolando
a la angustia
que se trepa
por mi espalda.

Y tanto, tanto
por intentar...

Que me niego
a colarme en el recuerdo
que me ha
confrontado
con tu partida... .

6.8.09

AL BLANCO


Me naces en las muñecas.
Trenzada tu furia con mis venas.
Círculos de astillas
en breves recorridos
impotentes.

El peso de tus huesos
se muere sobre mi cuerpo.
Me hundo bajo tus besos
en un sarcófago asfixiante.

Ángeles rojos

Negra,
oscuridad en mi pupilas.
Anchas,
dilatadas.

Apuntan,
irrigando vida
absorviendo
el grito
de un último silencio,

y disparan!

3.8.09

DESPRENDIMIENTO


Nada me importaría
si me despojaran
de todos mis sentidos.
De mis huesos,
de mi memoria,
de cada célula que me forma.
De cada átomo
que me permite ser.

Tan solo,
que quede de mi lo suficiente
para formar
una sola gota de sudor en tu frente.

El tacto sublime
de lo que pasa desapercibido.

Y deslizarme... .

Sin permisos,
sin preguntas,
sin protocolos.

Libre... .

DEPENDE DE TI


Reconóceme.

Piénsame.

Siénteme.

Declárame.

Elévame.

Suéñame.

Víveme.

Ámame.



He nacido sin ti

y moriré sola.

31.7.09

APLAUSOS PARA EL PUBLICO


Cuando la obra culmina,
el gran escenario
estrena su coreografía.
Otras son sus estrellas.
Una pareja catadora de besos,
veinte felinos uniformados
a la Marcel Marceau
y una orquesta de cámara
afinando un blues
entre charcos, humedad
y alcohol sin destilar.

Una voz ronca
(por tabaco sin registrar),
anuncia la melodía
que estremece
al trasnochador sin juicio.
Al que alimenta a su vicio,
a su principio,
de nunca dormir solo... .
Obediente,
persigue a sus pies
sin rumbo.
Clavando su mirada,
cada vez mas nublada,
en la invisible serpentina
que lo guía a la cama
de una mujer.

Ansiosa,
alarga la hora
esperando el efecto... .
La ruleta da sus vueltas
y comienzan las apuestas
entre la prostituta
y la inconsciencia.
Como una sesión
de hipnosis impuesta,
conduce al paciente
entre besos tarifados
y halagos memorizados
al profundo estado
del sueño.

Cambio de papeles:
el ebrio ya no bebe
y la almohada se ensancha
de amores verdaderos.
Familiares.
Compromisos
con la situación social... .

También la sátira
es parte del montaje.
Dos máscaras,
claramente identificadas,
dejan caer las butacas.
Una alfombra roja y de terciopelo
eleva el tul del desvelo
a un Chaplin conmovedor.

En realidad, señor,
la obra jamas termina.
Los actores son
los que se inclinan
ante un público dantesco.
Escenario, guión y vestuario
cambian según el horario
y la pluma del
escritor.